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El proceso de extrusión de aluminio es una proeza de la ingeniería moderna que permite transformar un cilindro sólido de metal en perfiles con formas complejas y precisas. Este método es el responsable de crear los marcos de ventanas, puertas y estructuras arquitectónicas que utilizamos a diario.
A continuación, explicamos paso a paso cómo se lleva a cabo esta transformación industrial.
Todo comienza con el tocho, un cilindro sólido de aleación de aluminio (frecuentemente la serie 6000 por su excelente equilibrio entre resistencia y ductilidad). Antes de la extrusión, el tocho debe precalentarse en un horno a una temperatura de entre 400°C y 500°C. A esta temperatura, el aluminio no se funde (no llega a estado líquido), pero se vuelve lo suficientemente maleable como para ser moldeado bajo presión, un estado conocido como plasticidad.
El corazón del proceso es el dado o matriz. Se trata de una pieza de acero de alta resistencia que contiene una abertura con la forma exacta del perfil que se desea obtener. Antes de iniciar, la matriz también se calienta para evitar que el aluminio se enfríe prematuramente al entrar en contacto con ella.
Una vez que el tocho está caliente, se introduce en el contenedor de la prensa. Un émbolo hidráulico ejerce una presión masiva (que puede variar de cientos a miles de toneladas) contra el tocho, empujándolo a través de la abertura de la matriz. Al salir por el otro lado, el aluminio emerge con la forma del diseño del dado, de manera similar a cómo sale la pasta de dientes de un tubo.
A medida que el perfil sale de la prensa, se desplaza por una mesa de salida donde se enfría rápidamente mediante aire o agua (templado). Debido a que el perfil puede salir con ligeras curvaturas o tensiones internas, se utiliza una máquina de estirado (stretcher) que lo tensa longitudinalmente para asegurar que quede perfectamente recto y con las dimensiones finales correctas.
Los perfiles, que pueden medir varios metros, se cortan a la longitud deseada con sierras de precisión. Finalmente, se introducen en hornos de envejecimiento para un tratamiento térmico que estabiliza la estructura molecular del aluminio, otorgándole su dureza y resistencia mecánica definitiva.
El proceso de extrusión destaca por su eficiencia y versatilidad. Permite crear piezas ligeras, resistentes y con geometrías que serían imposibles de lograr con otros métodos de fabricación. Es, sin duda, la base técnica que sostiene la industria de la carpintería metálica contemporánea.
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